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Deudas  
¿Qué es el Veraz?

Aquellas personas que tienen deudas impagas están incluidas en un listado oficial de deudores conocido como Veraz. Allí se recopila la información financiera tanto de personas como de empresas. Esto presenta una dificultad mayor para los que son parte de esta lista al momento de querer obtener préstamos bancarios, tarjetas de crédito o cualquier otro producto financiero.

A fin de limpiar el historial crediticio de una persona es necesario saber cómo salir del Veraz. Primero es necesario entender cómo se llega al listado: se debe haber tomado deuda con bancos u otro tipo de entidades financieras reconocidas por el Estado; y haber incurrido en el incumplimiento de las mismas, no pagando en los plazos acordados, teniendo cheques rechazados, etc. No aparecerán en el Veraz las dudas privadas, es decir, las obtenidas por canales informales.

No alcanza sólo con cumplir con las obligaciones pactadas para salir del Veraz. Es el acreedor quien deber avisar del pago de la deuda. En caso contrario, el deudor continuará en la lista de morosos, por más que ya no tenga obligaciones. Es así que salir del Veraz puede tardar incluso años. Para poder hacerlo, la persona deberá iniciar un trámite rectificatorio de la información.

Hay personas que están en el Veraz y no lo saben, dado que las entidades no avisan a los clientes de su situación. Estar en el Veraz equivale a los ojos del sistema financiero, a que la persona tiene un riesgo mayor de no poder cumplir con sus obligaciones, es decir, su calidad de pago es reducida. Por tanto, es menos factible que se le preste dinero.

Si uno desea consultar acerca de pagos por préstamos, tarjetas de crédito, fideicomisos, cheques rechazados u otras actividades de una persona, puede consultar la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA) de forma gratuita. Según la información con la que se cuente, el sistema identificará a los deudores en función de la deuda contraída, en una escala del 1 al 6. Siendo 1 una situación normal; 2, con seguimiento especial (riesgo bajo); 3, con problemas (riesgo medio); 4, con alto riesgo de insolvencia (riesgo alto); 5, irrecuperable; 6, irrecuperable por disposición técnica.

En caso de figurar en el Veraz por una deuda incorrecta o inexistente, se puede hacer por teléfono o vía web. Si es por una deuda impaga, se deberá cancelar la deuda, en cuyo caso seguirá figurando en el Veraz por dos años (aunque la deuda figurará como pagada). Si el acreedor no ha informado de la situación, también hay que ponerse en contacto con el Veraz.

Existe otra posibilidad, habiendo pasado los cinco años: la ley 25.326 de protección de datos personales indica que los datos de informes comerciales y crediticios pueden ser guardados por un máximo de cinco años. Pasado ese lapso, se deberá actualizar la información y dejar de estar en el Veraz. A menos que el acreedor haya iniciado algún tipo de acción legal.

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Préstamos Personales  
Qué son los Préstamos para Autos?

Los préstamos para vehículos son conocidos como préstamos prendarios. Técnicamente, es un préstamo que se concede para la compra de un vehículo nuevo o usado. El mismo queda prendado a favor del Banco como garantía, hasta la cancelación total del mismo.

Como con otra línea de créditos, el préstamo prendario tiene sus requisitos según la entidad financiera que los otorgue. En general, ni siquiera hay que ser cliente de un Banco para iniciar el trámite. Hoy en día, la aprobación del crédito puede realizarse online, casi instantáneamente.

Hay requisitos mínimos que en general son comunes en este tipo de crédito, como presentar un DNI y servicio a nombre del solicitante. El préstamo prendario incluso puede solicitarse en concesionarios adheridos a la entidad financiera que los emite. De esta forma, el trámite del crédito y la adquisición del vehículo se realizan en un mismo paso.

El crédito permite incluso adquirir un auto usado, por lo que no sólo está limitado para las unidades nuevas.

Para tomar como ejemplo, un crédito prendario solicitado en el Banco Nación requerirá lo siguiente:

  • Antigüedad laboral: para los empleados en relación de dependencia en planta permanente se requerirá seis meses de antigüedad; para los contratados o en planta temporaria o transitoria, dos años de antigüedad en el actual empleo y contrato vigente.
  • Para los autónomos, deberán estar inscriptos en el Impuesto a las Ganancias y deberán tener un año en el ejercicio de la profesión u oficio a partir de la presentación de la primera DDJJ Ganancias; o bien los monotributistas, que deberán contar con dos años en el ejercicio de la profesión u oficio a partir de la inscripción en el monotributo.
  • También los Jubilados o Pensionados podrán acceder a esta línea de créditos, necesitando haber cobrado como mínimo tres haberes consecutivos.

Como excepción a lo detallado anteriormente, si se cobraran los haberes en el Banco, se requieren seis meses de antigüedad, independientemente de la situación de revista.

En cuanto a la documentación solicitada, dependerá de su situación laboral. Todos deberán presentar DNI y fotocopia, y último resumen de tarjeta de crédito o servicio fijo a nombre del solicitante. También se deberán presentar los últimos tres recibos de haberes, ya sea en relación de dependencia o recibo de sueldo de jubilación. En el caso de los autónomos, el Banco podrá requerir cualquier tipo de documentación a los efectos de determinar en forma fehaciente o demostrable el ingreso neto del solicitante.

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Préstamos Personales  
Formas de Conseguir un Préstamo

Acudir a una oficina bancaria es la primera idea al momento de conseguir financiación. Pero no por ser la opción clásica al momento de necesitar dinero es la única. Hoy existen muchas alternativas que permiten a la persona en busca de un préstamo encontrar la que más se ajuste a sus necesidades.

Una vez que se decide conseguir un préstamo, hay que analizar todas las opciones. Aquí enumeramos algunas:

  • El mundo online es el de mayor expansión en los últimos años. Era entonces una cuestión de tiempo que los préstamos online empezaran a copar el mercado. En distintas páginas hay una gran diversidad de opciones en el terreno de los préstamos personales. Estos se pueden solicitar desde la web de quienes los ofrecen. Los trámites online comparten varias características: son rápidos, eficientes, no requieren traslados ni turnos y reducen muchísimo los costos.
  • Como contrapartida a los préstamos más modernos, están los más antiguos. El préstamo entre particulares es tan antiguo como el mundo y tiene puntos atractivos y otros más inconvenientes. La negociación es más relajada que cuando se hace con una institución pero también ofrece menos seguridad. Como regla sería conveniente que siempre haya un contrato de por medio que incluya plazos y montos. Esto evitará quejas y presiones, además de ofrecer un marco de legalidad.
  • Si se mezclan las dos opciones anteriores obtenemos el “crowfunding”. Esto es un préstamo entre particulares pero con un intermediario, que en este caso es una plataforma online. Además, no hay un solo prestamista sino que son muchos los que se interesan en una causa en particular y entregan el dinero solicitado. Lo administrativo está gestionado por la plataforma.
  • El empeño es una modalidad de préstamo que también tiene muchos años. Aquí, el prestamista retiene un objeto valioso como garantía del préstamo. El prestamista pasa a ser el dueño del objeto dado que lo ejecuta como garantía en caso de que el prestatario no devuelva el dinero en el plazo pactado.

Algo que habitualmente no es considerado como un préstamo en la financiación del proveedor, el cual ofrece facilidades a sus clientes a la hora de comprar un producto. Habitualmente el proveedor tiene un acuerdo con una entidad financiera que facilita el intercambio. El vendedor del producto hace la solicitud a la entidad financiera y los términos son bastante generales.

Es importante analizar las propias necesidades al momento de solicitar la financiación, para comprender qué características nos serán de mayor utilidad al momento de alcanzar un monto determinado o de tener facilidades a la hora de la devolución.

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Préstamos para Reformas de Vivienda

De la mano de los años eleccionarios, suelen aparecer oportunidades financieras. En general, propuesta por el Estado. Así es como para este 2021 aparece una ocasión para mejorar las vivienda a través de préstamos con tasas subsidiadas y plazos que llegan a los diez años.

El lanzamiento de estos créditos personales por parte de bancos públicos y organismos estatales tiene como objetivo la realización de reformas, arreglos o ampliaciones en vivienda propia, sea casa o departamento. Están enfocados principalmente en personas de ingresos medios y bajos.

El nuevo préstamo del Banco Nación permite solicitar hasta $2.000.000 para ampliar, refaccionar o terminar la construcción de la vivienda propia. Pueden pedirlo desde monotributistas hasta empleados en relación de dependencia, pasando por jubilados y contratados, y cuenta con cuotas mensuales y plazos de hasta diez años.

Son préstamos a sola firma y no requieren hipotecar la propiedad. El préstamo puede alcanzar la totalidad del presupuesto de la obra, mientras este no supere la mitad del valor del inmuble.

En cuanto a los intereses, la TNA (tasa nominal anual) es de 19% el primer año, mientras que el segundo y tercer año las cuotas serán ajustadas por un indicador del INDEC, el Coeficiente de Variación Salarial. Mientras que el resto de los años del préstamo las cuotas estarán vinculadas a una tasa del plazo fijio.

En lo que refiere a las cuotas, no pueden superar el 30% de los ingresos demostrables del titular, dos titulares sumados o dos cotitulares.

En cuanto a la modalidad entrega, el crédito se recibe en dos partes. La segunda requiere haber gastado el 70% del primer desembolso, adjuntando los comprobantes de los materiales comprados.

Para finalizar, hay otros requisitos, como llevar un presupuesto firmado por un profesional habilitado y pasar la cuenta-sueldo del solicitante al Banco Nación al tiempo de contratar un paquete de servicios.

Existen también otras entidades que lanzaron préstamos similares, como el Banco Provincia o el Banco Ciudad. En el caso del primero, está destinado a obras más pequeñas en el hogar. El límite a solicitar es de $100.000 y deben ser usados exclusivamente para la compra de materiales en comercios previamente listados. La plata es acreditada en una tarjeta especial destinada a dicha compra. El plazo para la devolución es de cinco años, con una tasa fija (TNA) de 24%.

En el caso del Banco Ciudad, los préstamos personales pueden llegar a $3.000.000 y el plazo de devolución es de cuatro años, mientras que la tasa de interés incluye líneas de 29% (TNA fija).

A su vez, existen nuevas alternativas como los créditos “Casa Propia” para refacción y “Procrear II” para conectar el hogar a la red de gas natural.

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Plazos para Cobrar un Cheque

Un cheque es una orden de pago librada contra un banco. Esto permite a la persona que lo recibe cobrar la cantidad de dinero estipulada en el documento y debe estar disponible en la cuenta bancaria de quien lo expide.

El cheque se utiliza como medio de pago, reemplaza al dinero en efectivo, permitiendo a una persona realizar una extracción de dinero de una cuenta, sin necesidad de ser el titular de la misma.

Los cheques tienen sus plazos de caducidad y esto significa que una vez que se cumplen, no pueden ser cobrados.

Los cheques poseen un plazo para ser presentados para su cobro. En caso de que el plazo se encuentre vencido, el banco tiene obligación de protestarlos por motivo de caducidad. Por este motivo, el portador de un cheque librado contra un banco debe cobrarlo dentro de los plazos determinados, generalmente en su fecha de expedición. Los cheques pueden dividirse en tres clases: comunes, de pago diferido y cancelatorio.

  • Los comunes son pagaderos a partir del día de su emisión, contando con treinta días para su presentación.
  • En los diferidos hay una salvedad entre la fecha de emisión y la de cobro, encontrándose esta en el futuro. En este caso, el plazo es también de treinta días, pero contándose desde la fecha de vencimiento fijada por la persona que emitió el cheque.
  • El cheque cancelatorio es un medio para la cancelación de obligaciones. Este es emitido por el BCRA y tiene una validez de 30 días de corrido desde la fecha de emisión. Puede tener dos endosos.

Las modificaciones coyunturales realizadas a causa de la emergencia sanitaria ya fueron revocadas. El decreto 544/20 aplicaba cambios a la operatoria de cheques físicos y electrónicos y finalizó su vigencia el 31/12/2020. A partir del 01/01/2021 se restablecieron las multas por rechazo de cheques físicos y electrónicos, siendo su multa del 4% del valor del cheque rechazado, contando con un mínimo de $100 y un máximo de $50.000.

Entre las modificaciones, quedaron sin efecto el la segunda presentación o re-depósito para cheques físicos rechazados por no contar con los fondos. Aquellos cheques rechazados por no tener fondos deben ser informados al BCRA, aunque no se realizan cierres por rechazos acumulados en cuenta corriente.

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Préstamos con Echeqs

En el mercado actual, muchas pequeñas empresas y trabajadores autónomos suelen recibir pagos con medios de pago diferidos, como ser cheques. Para algunos, el hecho de tener que esperar meses para cobrar por su trabajo no es una posibilidad, ya que precisan liquidez. En esos casos una posibilidad es recurrir a los préstamos con cheques (y su variante Echeq) para contar con dinero en efectivo en el momento.

Un préstamo con cheque es una forma de obtener liquidez utilizando el cheque de pago diferido como garantía de pago o incluso monto adelantado. A este tipo de préstamo se puede acceder con cheques propios o de terceros. Esto libera al portador de tener que esperar el plazo del cheque a cambio de una comisión.

Hoy, acceder a una cuenta de Echeqs propia es sencillo. Acceder a préstamos personales con cheques propios es una alternativa a considerar. Esta modalidad es ofrecida por algunas financieras y en general tiene como requisito poseer una cuenta corriente y que su antigüedad no sea menor a un año. Como opción a presentar los clásicos avales o documentación de ingresos para conseguir un préstamo, se entregan una cantidad de cheques que equivalen a la suma de cada cuota.

Otra alternativa es entregar los cheques o Echeqs de terceros recibidos en forma de pago, y recibir a cambio el préstamo que sumen esos documentos, previo descuento de una tasa de interés y una comisión.

Una gran ventaja es que se obtiene liquidez inmediata, al tiempo que reduce los costos operativos. Es una opción relativamente segura, dado que quedan los cheques como garantía al momento de la promesa de pago.

Cada empresa tiene sus propios requisitos, y esto incluye el tipo de cheques que aceptan como colateral (en algunos casos, incluso cheques “no a la orden”). Si el cheque es propio, deberá contar con cierta antigüedad desde la apertura de la cuenta corriente (en general, un mínimo de un año).

En cada caso, variará la tasa de interés. Por ejemplo, si el plazo de los cheques es a un plazo muy lejano, el costo del préstamo será más alto. Los Echeqs, como es su característica, tienen ventajas tanto operativas como de seguridad. En el caso de descontar cheques de terceros, también se traslada el riesgo de incobrabilidad a la entidad que otorga el préstamo. Los riesgos de acceder a un crédito con cheques rechazados son entrar en mora, pagar intereses punitorios y en última instancia, el ingreso al Veraz, con sus consecuentes dificultades a futuro para obtener créditos y otras desventajas como tasas de interés más altas.

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Características de un Pagaré

En la entrada previa dimos la definición de pagaré: es un documento en el que se establece un compromiso formal entre una persona (quien suscribe o firma) y otra (el acreedor beneficiario o tenedor), en el cual el primero pagará al segundo una cantidad de dinero en una fecha estipulada de antemano.

También revisamos los orígenes del pagaré y las características principales con las que debe contar para ser válido, como ser una moneda de curso legal, un vencimiento y montos específicos y la firma del deudor, entre otras.

No obstante, si algunos de estos requisitos faltaran podrían darse la excepción de que el documento sea admitido. Por ejemplo, los pagarés a la vista no indican el vencimiento y aun así son válidos. También hay otros casos, como cuando en el documento no figura el lugar de emisión, por lo que se toma el lugar junto al nombre del firmante como lugar de origen; también puede no figurar el lugar de pago, por lo que se tema como el mismo el lugar de origen. Si bien no es la norma, estos casos pueden darse y el pagaré seguiría siendo válido.

Con una dinámica similar a la del cheque, los pagarés pueden llegar a ser endosados, lo que los divide en pagaré a la orden y pagaré no a la orden. Y como vimos, según el plazo de pago, el pagaré puede dividirse en a la vista o pagaré a día fijo, a las que se le suman las opciones de pagaré sin vencimiento y a plazo variable del día de la emisión.

También la clasificación puede recaer en el emisor. En ese caso tenemos pagaré no bancario o de empresa y pagaré bancario. Por último, si tomamos en consideración el modo de pago, el documento puede ser cruzado o para abonar en cuenta.

Vale remarcar el carácter de transmisible del pagaré. Este documento cuenta con la posibilidad de circular de persona en persona y continuar siendo válido. En muchos casos, se considerará acreedor aquella persona que esté en posesión del pagaré, sin importar si su nombre figura en el documento como persona suscriptora, siendo esto totalmente admitido.

En caso de transmisibilidad, es importante remarcar dos tipos de pagaré: el “a la orden” es aquél que puede ser traspasado, lo cual se hace mediante un endoso; el “no a la orden” únicamente puede ser traspasado mediante cesión de crédito. Es importante diferenciar a los pagarés de las letras de cambio. Si bien ambos documentos cuentan con una regulación legal parecida, el deudor es quien emite el pagaré, mientras que el acreedor es quien redacta la letra de cambio.

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Qué es un Pagaré?

La definición más directa de un pagaré es la de un documento en el cual se determina la promesa de pago a alguien. Este compromiso también especifica las condiciones, es decir, el monto total de dinero a pagar y el plazo en el cual se va a realizar dicho pago al acreedor.

Si bien por su simpleza a veces no lo parece, el pagaré es un título de crédito que establece un compromiso formal. Como en la mayoría de este tipo de casos, hay tres elementos fundamentales: quién es el deudor y quién el acreedor; la suma total de dinero a pagar; y el plazo acordado para realizar el pago acordado.

Esto podría entonces conformar una definición más amplia de pagaré, en la cual se realiza un compromiso formal en el cual una persona (quien suscribe o firma) le pagará a otra (el acreedor beneficiario o tenedor) una cantidad de dinero en una fecha estipulada de antemano.

Al ser un documento en el que se establece un pago formal, la moneda con la que se debe realizar el pago debe estar admitida legalmente, es decir, debe ser de curso legal. En nuestro país, lo más habitual es hacer un pagaré en pesos, aunque no es raro verlos también en dólares o alguna otra moneda que cuente con respaldo y previsibilidad.

Los banqueros italianos en la Edad Media fueron los impulsores de este tipo de documentos. Su regulación formal no obstante recién se estipuló en el siglo XIX. Al día de hoy, si bien lograron cierta convención, los pagarés dependen de la regulación legal de cada país, que establecen las características necesarias para que el documento sea considerado oficialmente como un pagaré. De todas formas, hay algunas cualidades que son comunes en la mayoría de los territorios, a saber:

  • Todo el documento debe estar redactado en el mismo idioma, y en el cuerpo debe constar explícitamente que se trata de un pagaré.
  • Deben estar indicados los nombres tanto del deudor como del destinatario o tenedor que se beneficiará con el pagaré. Este último puede ser tanto una persona física como jurídica (sociedades o empresas).
  • Debe establecer un compromiso inquebrantable de pagar en una moneda internacional válida un monto específico.
  • El lugar y fecha en el que se toma el compromiso deben figurar en el pagaré.
  • También debe ser clara la fecha de validez del documento, es decir, su vencimiento.
  • Opcionalmente puede estar el lugar de pago o el medio.
  • Por último, debe constar la firma de la persona que suscribe y se compromete a pagar.
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Cheque de Viajero

Un cheque de viajero o cheque de viaje es un medio de pago que es pasible de ser usado en el exterior, tanto canjeándolo por efectivo como utilizándolo directamente para pagar. Esto posibilita las transacciones cuando la persona que está viajando no tiene acceso a la moneda admitida en el país en el que está de paso.

Si bien fue una opción muy popular en décadas pasadas, lentamente fue reemplazada por las tarjetas de crédito. También, se utilizaron cada vez más las redes de cajeros automáticos que cuentan con afiliación a múltiples entidades financieras.

De todas maneras, el cheque de viajero sigue siendo una opción a tener en cuenta. Se puede analizar su utilidad según sus características principales:

  • El funcionamiento es muy similar al del efectivo. Si el importe no es exacto al momento de pagar, se puede sumar dinero para lograr el importe necesario al pagar.

  • Como complemento al punto anterior, si el valor del cheque de viajero excede el precio a pagar por el producto o el servicio, se puede exigir el vuelto correspondiente.

  • Entre los lugares en los que puede adquirirse se encuentran las estaciones de autobuses, hoteles, agencias de viajes, aeropuertos y algunos establecimientos comerciales.

  • Habitualmente toman la denominación de las divisas principales del mundo, aquellas que son más fuertes, como el euro o el dólar norteamericano.

  • Son muchas las entidades financieras y tarjetas de crédito que emiten sus propios cheques de viajero, como Visa o American Express. Una alternativa interesante son aquellas “tarjetas de dinero del viajero”, que tienen la dinámica de una tarjeta de celular prepaga, pero destinada a realizar compras. También cuenta con la ventaja de ser recargable.

Más allá de sus características, podemos analizar según las situaciones específicas ventajas y desventajas del cheque de viajero. Entre sus ventajas encontramos:

  • Al confeccionarlo, el cheque del viajero se hace en papel, con un importe fijo y fecha de expedición. Este posibilita, en caso de extravío o robo, poder recuperarlo mediante un reclamo.
  • Es posible conservarlo y utilizarlo en varios viajes.
  • Dado que el documento posee los datos del titular, nadie más puede usarlo, por lo que es más seguro que el dinero en efectivo. Si en cambio nos centramos en las desventajas:
  • En algunos lugares remotos sin acceso a agencias bancarias, es imposible canjearlo.
  • Con el paso de los años, cada vez son menos utilizados y por tanto no los aceptan en muchos lugares, privilegiando a los cajeros automáticos y las tarjetas de crédito.
  • Por su uso, algunos sitios cobran comisiones altas.
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Deuda Pública del Estado

La deuda soberana (también conocida como deuda pública) es aquella deuda total mantenida por un Estado con inversores, los cuales pueden ser particulares o incluso otro país.

La deuda pública total de un Estado se corresponde con la totalidad del conjunto de administraciones públicas. Por ejemplo, en Argentina corresponde sumar la deuda que llamaríamos del Estado central, más la de todas las provincias y administraciones locales.

Cuando un Estado gasta más de lo que ha ingresado incurre en lo que se denomina déficit público. Es entonces que precisa encontrar una fuente de financiación externa. Para conseguirla, realiza emisiones de activos financieros.

Comúnmente estos suelen ser títulos de deuda, como bonos, letras del tesoro u obligaciones, las cuales las utilizan para financiar ese déficit.

Un elemento a resolver es el tipo de interés que tengan estas emisiones. Este estará basado en la seguridad que genere el Estado emisor de los títulos y dependerá de la confianza que tengas los mercados en que se devolverá el dinero. Hay instituciones como las agencias de rating que otorgan una nota a la calidad crediticia de las emisiones o a la probabilidad de pago. La prima de riesgo es la diferencia entre los tipos de intereses que existen en cada país.

Los ejemplos concretos son muchos y variados. Un país que necesita financiarse para invertir en obra pública, pero aún no percibe el grueso del pago de impuesto, puede emitir letras del tesoro por el equivalente total a la cantidad que necesita, prometiendo devolver, al término de un año, un 4% del valor invertido. En este ejemplo, el país obtiene la cantidad necesaria y su deuda pública se incrementa en esa cantidad más el 4%.

Una de las formas de medir la deuda pública es obtener el porcentaje de la división entre el Producto Bruto Interno del país (PBI) y la deuda pública. En la deuda pública identificamos tres tipos:

  • A corto plazo: son las que cumplen la condición de que su vencimiento no supera el año, como las Letras del Tesoro.
  • A mediano plazo: aquí se encuentran los bonos del Estado, y son los que se utilizan en general para los gastos ordinarios del Estado.
  • A largo plazo: este tipo de deuda es de larga duración, y en algunos casos es perpetua. Se utiliza para hacer frente a situaciones especiales o gastos extraordinarios.

De igual manera, una de las clasificaciones más importantes dentro de la deuda pública es la que diferencia la deuda interna de la externa.

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Definición de Deuda de Apalancamiento

Para explicar qué es la deuda de apalancamiento, primero debemos explicar lo básico: el apalancamiento financiero es el resultado de utilizar un mecanismo para lograr aumentar el dinero posible destinado a una inversión. Ese mecanismo –que puede ser una deuda- es el que opera entre el capital propio y el utilizado realmente en una operación financiera.

Si vamos a la literalidad, apalancar es mover algo con una palanca. El apalancamiento financiero no es ni más ni menos que utilizar distintos elementos a modo de palanca para aumentar posibles inversiones.

El mecanismo principal y más utilizado para el apalancamiento es la deuda, la cual permite una inversión superior al dinero poseído gracias al dinero prestado. A cambio, por supuesto, se deberán pagar intereses.

Al utilizar dinero prestado en la financiación de la compra de activos, se pretende que los ingresos generados a partir de esa compra superarán el costo del préstamo obtenido. El coeficiente de endeudamiento muestra la proporción de deuda respecto al capital de la compañía y se utiliza para determinar la cantidad de apalancamiento.

Como contrapartida, cuando el rendimiento del activo no es el esperado, el apalancamiento puede resultar en pérdidas al sobrecargar las finanzas de la empresa con el pago de intereses.

Las unidades fraccionadas nos sirven para medir el grado de apalancamiento. La fórmula para calcularlo es el ratio de 1: valor de la inversión/recursos propios invertidos. Si, por ejemplo, por cada peso invertido se invierte también dos pesos obtenido por deuda, el apalancamiento es de 1:3.

La deuda de apalancamiento es un recurso muy interesante al momento de hacer una inversión, sobre todo si el éxito de la misma está respaldado. También es cierto que si bien puede dar ganancias mayores a una empresa, también las pérdidas pueden ser algo desproporcionadas. Estas ocurren cuando los pagos de intereses sobrecargan las finanzas de la empresa, básicamente porque los rendimientos del activo no son suficientes, situación que puede deberse a que los tipos de interés suben por encima de lo manejable, o cuando el activo disminuye su valor.

Por lo explicado, la deuda de apalancamiento es un recurso válido que puede ser de gran utilidad, pero que también debe ser manejado cuidadosamente para no obtener resultados desagradables. El límite puede ser bastante confuso entre una genial jugada que permita obtener ganancias superiores a las esperadas y un jugada equívoca que repercute en pérdidas y endeudamiento inmanejable.

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Qué es una Deuda

En artículos anteriores vimos distintos tipos de deuda, en especial, las que pueden aparecer cotidianamente en nuestras vidas. Algunas son más obvias y otras están más escondidas, por lo que es importante aprender a identificarlas, para luego poder solventarlas. Incluso, planificar para no incurrir en ellas.

A veces, es necesario volver a lo básico y elemental, para poder construir sobre conocimiento firme. Entonces, ¿qué es una deuda? La definición podría salirnos casi de memoria o armarla sin mucho esfuerzo: una deuda es una obligación que tiene una persona (jurídica o física), en la cual está comprometido a cumplir con ciertos pagos, en general fruto de su actividad económica.

Ahora, podemos profundizar en esa definición y, si se quiere, hacerla un poco más técnica. Habitualmente, la búsqueda de financiación es el principal motivo de la emisión de deuda. Por supuesto, esta tiene un coste de financiación.

Los problemas ocurren cuando el coste se encarece por el riesgo que conlleva la deuda, siendo menores las probabilidades de devolución. Aquí se engloban todas las cuestiones relacionadas con la solvencia, las que mayormente terminarán en la exigencia de una rentabilidad más elevada. Concretamente: la emisión de un bono de un Estado sólido financieramente tiene más seguridad que la de una empresa que no cotiza en el mercado, lo que hará las características de cada deuda bastante diferentes.

Según sus vencimientos, formas y usos, puede haber distintos tipos de deuda. A saber:

  • Con diferentes precios de emisión y cotizaciones.
  • Con pago periódico de cupones.
  • Deuda convertible en productos de más riesgo y sujetos a fluctuaciones de mercado.
  • A descuento.
  • Deuda que se utiliza como activo subyacente en productos derivados (como pueden ser los Futuros).
  • Senior con garantía real o aquella también llamada colateral.

La deuda juega un rol fundamental en los mercados financieros. Es la que permite que la economía continúe funcionando. Si bien es una palabra con mala fama, es crucial su utilización.

Existen diferentes agencias de rating, las cuales califican las deudas con rating crediticios. Los criterios son variados y no cuentan con unanimidad de aceptación.

La emisión de deuda puede dividirse según quién sea su emisor. Es así que encontramos la deuda pública, la cual emite un Estado; y la deuda privada, correspondiente a órganos privados.

Si bien esos son dos grandes grupos, en la vida cotidiana podemos encontrar otras tales como la deuda activa, la de los hogares, la interna de un país u otras.

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Deuda de Subsistencia

En artículos anteriores desarrollamos el concepto de deuda. El concepto, en general asociado a algo negativo, también puede ser positivo según su utilización. Lo que nos lleva a concluir que hay distintos tipos de deuda.

Para saber cuál es cuál, debemos conocer sus características en profundidad y así poder determinar de qué manera afectará a nuestras finanzas personales. Empecemos por lo básico. Una deuda es un monto que una persona debe a otra persona, empresa, institución u otro. En general, se tiene la obligación de pagar en un tiempo determinado, establecido al momento de contraerla.

Las deudas de tipo más informal, como el préstamo de un amigo, quizá no tengan estipuladas cuestiones más formales como puede ser plazo o interés a pagar. En cambio, si el préstamo proviene de una situación bancaria, la situación es diferente. Este tipo de instituciones establecen montos a pagar, plazos, intereses o comisiones, como también pueden solicitar garantías, por lo que es necesario conocer tanto los derechos como las obligaciones contraídas al momento de aceptar el crédito.

También mencionamos que hay distintos tipos de deuda, las cuales podemos dividir en cuatro tipos: inversión, consumo, hormiga y subsistencia.

Hoy nos ocuparemos de la deuda de subsistencia, la cual se explica de una manera muy sencilla: cuando recurrimos a préstamos o créditos que están destinados a cubrir las necesidades básicas de todos los días, incurrimos en una deuda por subsistencia. Algunas necesidades pueden ser el pago de vivienda (alquiler), gastos en salud, alimentación. También los servicios básicos, como agua, luz o telefonía.

Este tipo de deuda puede ser muy nociva. Intrínsecamente, evidencia un problema en las finanzas. Si los gastos básicos no pueden cubrirse con el dinero que ingresa, lo más probable es que tampoco pueda cubrirse el préstamo solicitado. Además, los créditos para este tipo de situaciones pueden llegar a tener intereses muy altos e incluso comisiones difíciles de pagar.

Por otro lado, la situación puede ser netamente financiera. Por ejemplo, un ingreso se demora más de lo debido y hay que recurrir a un préstamo para poder subsistir hasta que podamos cobrarlo. Quizá sea la única alternativa, pero sabemos que por lo general requerirá un costo elevado.

Es recomendable prever este tipo de situaciones para poder enfrentarlas de la mejor manera. Si bien muchas veces son imprevistas, otras pueden ocasionarse simplemente por descuidos. Por lo que una planificación adecuada puede ser la diferencia entre incurrir en un préstamo de costos elevados o poder pasar una situación de inestabilidad sin tantas repercusiones negativas.

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¿Qué es la Deuda Hormiga?

La deuda hormiga es aquella que se genera con gastos reiterados –y en muchos casos inconscientes- que no son fundamentales para las finanzas personales o de una empresa, y que afectan de manera directa el presupuesto.

Los gastos hormiga refieren a pequeñas sumas de dinero que se destinan a indulgencias pasajeras o cosas que terminan no siendo utilizadas. Dado lo pequeño de dichos montos, en ocasiones no llaman la atención. Al pasar desapercibidos, tienden a acumularse, llegando a tener un efecto muy nocivo en el presupuesto, que va desde la incapacidad de ahorro hasta el endeudamiento llano.

Para identificar los gastos hormiga de manera correcta podemos enumerar algunas de sus características: siempre son sumas de dinero pequeñas, por lo que pasan desapercibidas o, en caso de notarlas, se subestiman. También en general están destinadas a cosas enteramente evitables, e incluso por ser montos menores no se analizan opciones más económicas. Por último, son gastos que se repiten periódicamente, en algunos casos todos los días.

Si se procede a la suma de gastos hormiga, el total suele ser un monto considerable. Al ver el gasto en su totalidad, uno puede optar por adquirir un bien que se aprovechará más, un servicio más útil, ahorrarlo, o bien lograr una mayor estabilidad financiera.

Si uno desea evitar los gastos hormiga, debe reparar en pequeños hábitos como el café diario, algunos vicios de los considerados menores (como el alcohol o el tabaco), comer afuera o snacks entre comidas, entre otros.

Una manera muy efectiva de identificar los gastos hormiga es registrar todos los movimientos de dinero hechos en un día. Si el muestreo es más amplio (como podría ser una semana o un mes), mejor. El paso fundamental es no saltarse nada. Al anotar todo con precisión, podremos hacer una suma y compararlo con otros gastos de nuestras finanzas o empresa, y así tomar real dimensión de lo que tenemos entre manos. Si el registro es diario, debemos proyectarlo a lo que sería el gasto mensual.

Una buena forma de llevar el registro es contar con una app en nuestro teléfono. Son muchas las opciones para lograr llevar un registro certero de nuestras finanzas.

Identificar los gastos hormiga no quiere decir que vayamos a privarnos de todos ellos. Pero sí podemos elegir cuáles realmente nos resultan necesarios o satisfactorios, y cuáles los hacemos por la inercia del día a día.

Otra buena manera de evitarlos es establecer un presupuesto mensual, y destinar un monto limitado para esos pequeños placeres. Eso nos obligará a elegir entre los que resultan importantes para nosotros y aquellos que no lo son.

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Deuda Ficcional

La deuda es, a priori, algo negativo. Estar endeudado está mal visto, siendo algo que tenemos que solucionar cuanto antes. A su vez, en muchas ocasiones obtener algún tipo de crédito es la única forma de hacer crecer un emprendimiento, comprar una propiedad o llevar a cabo alguna otra actividad que no podría realizarse sin financiación externa.

Por eso, es necesario conocer y ser conscientes de los diferentes tipos de deuda que existen, y si eso puede resultar en algo positivo o si será una carga para nosotros en el futuro. Desarmar prejuicios y “verdades” instaladas es un camino que permite tener un mejor entendimiento de las finanzas propias y así lograr un equilibrio.

Empezando por lo básico, una deuda es una obligación que contrae una persona de pagar o devolver una cosa, por lo general dinero. Al categorizar, se puede ser más específico en las deudas existentes. La deuda “hormiga” por ejemplo es aquella que es ocasionada por la desorganización de las finanzas, teniendo muchos frentes abiertos de gastos y no siendo conscientes de la situación dichas deudas. Por otro lado, la deuda para apalancarse es aquella que se utiliza exclusivamente para un negocio o inversión, pretendiendo que reditúe en una ganancia.

La peor deuda quizá sea aquella que está disfrazada, que no podemos identificar fácilmente y que a la larga será la más nociva. Es así que nos encontramos con la deuda ficcional: es la derivada de llevar un estilo de vida que no se condice con nuestras posibilidades, en donde los ingresos por mes son superados constantemente por los gastos. Así, se crea una “ficción” en la cual la deuda crece por el simple hecho de vivir por encima de las propias posibilidades. Este tipo de deuda puede venir de cosas en apariencia inocentes, como puede ser comer afuera todos los días, hasta cosas más importantes como sacar créditos para casas o autos sin estar preparados para afrontar dichas deudas.

Para evitar esta situación o comenzar a solucionarla, es necesario en primera instancia tener al día el saldo de las cuentas, logrando una “prolijidad financiera” que nos permita tener claro cuál es nuestra situación. Un buen paso a dar es saber exactamente cuánto dinero ingresa y lograr tener un gasto menor a esa cifra, el cual nos permita no generar más deuda y eventualmente saldar la ya adquirida. Realizar un presupuesto mensual es la línea de largada para vivir de acuerdo a las propias posibilidades teniendo en cuenta los ingresos disponibles, y así poder tener prioridades claras para alcanzar un proyecto de vida, ahorrar para los objetivos y no gastar más de lo que se gana.