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Préstamos Personales  
Recomendaciones para Obtener un Préstamo

Los préstamos son una gran herramienta a la hora de hacer una refacción, consolidar deudas o afrontar un gasto inesperado. En el caso de los préstamos personales, es conveniente asegurarse de que las características del préstamo coincidan con las necesidades de quien lo solicite, a fin de poder sacar el mejor rédito posible. Por ello, es importante tener varias cosas en cuenta a la hora de pedir un préstamo. Estas son algunas recomendaciones:

  • Es importante revisar la tasa de interés de un préstamo, pero es tan solo uno de los componentes que conforman el costo final del crédito. Lo ideal es analizar el Costo Financiero Total (CFT), que incluye la tasa de interés anual (TEA). También es importante desglosar los impuestos, sellos, seguros y otros gastos adicionales de la operación.
  • El tipo de tasa de un préstamo es algo determinante. Según se trate de tasa fija o variable, se deberán conocer los parámetros para entender si se producirá un ajuste y de qué manera.
  • Si quien solicita es usuario de servicio financiero, hay ciertos gastos que no deberían aplicarse: gastos de escribanía, notariales o de tasación, por ejemplo, no deben estar incluidos a la hora de otorgar un préstamo.
  • Similar al punto anterior, ante los mismos usuarios no se deberán aplicar cargos ni comisiones por otorgamiento o evaluación de financiaciones.
  • A la hora de contratar un seguro para el préstamo, por ley deben presentarse al cliente tres ofertas de aseguradoras. El cliente podrá elegir sin condicionamientos cuál prefiere.
  • Para los consumidores finales que adquieran un préstamo, les corresponde, sobre los intereses a pagar de cada mes, abonar también IVA. Esto modificará el valor de la cuota.
  • Debe conocerse el costo para la cancelación (sea total o parcial) anticipada, en caso de que exista esta posibilidad. Según el tiempo transcurrido del plazo original, puede que la cancelación total no le corresponda la aplicación de comisiones.
  • En caso de acceder a un préstamo, puede que implique abonar los costos por otros instrumentos financieros necesarios, como ser una cuenta corriente o una caja de ahorro.
  • Según si se solicita el préstamo en una entidad de la que es usuario, pueden valorarse beneficios adicionales.
  • En el contrato deben figurar todas las condiciones informadas por la institución financiera que otorgue el préstamo. Como todo contrato, debe revisarse al detalle y estar seguro de lo que se firma, para evitar tomar compromisos que se desconocen.
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Características de los Préstamos

Un préstamo o crédito puede ser una herramienta de gran utilidad. Pero para aquellas pequeñas empresas o emprendedores noveles que no dominan los tecnicismos financieros puede aparentar ser bastante complicado. Lo cierto es que hay que dominar algo del lenguaje financiero y saber qué cosas consultar para estar mínimamente equipado para tomar una decisión.

El principio es siempre un buen lugar para comenzar. Preguntarse por qué se necesita un préstamo o qué se pretende de él es fundamental a la hora de buscar algo que se ajuste a las necesidades de cada circunstancia. Con esta guía, hay que conocer las características específicas de cada préstamo, a fin de comparar las ofertas en el mercado, sopesar pros y contras, y tomar la decisión más adecuada.

¿Cuáles son esas características en los préstamos a las que hacemos referencia? Aquí algunas de ellas:

  • El capital de préstamo al que podemos acceder. En términos llanos, el dinero máximo que se puede solicitar según la herramienta financiera a la que se esté aplicando. Cada entidad financiera establece un límite máximo según el producto que esté ofreciendo. A fin de no tener capital por demás (ocioso) que se vuelva un inconveniente, se debe hacer una correcta valoración de las necesidades (sean de inversión, gasto o consumo) para solicitar el capital necesario para los objetivos preestablecidos.En otros tiempos, era engorroso pedir turnos y asistir a las distintas entidades para averiguar sus términos para los préstamos. Hoy en día, la información de cada entidad se encuentra online: importes máximos, plazos y condiciones están a solo unos clicks de distancia.

  • Como se mencionó en el párrafo anterior, el plazo de devolución es uno de los elementos clave a la hora de decidir por el crédito a solicitar. ¿Durante cuánto tiempo nos van a prestar el dinero? ¿En qué plazos tengo que devolverlo? Según el tipo de préstamo puede ir desde unos meses (préstamo personal) hasta decenas de años (préstamos hipotecarios). Nuevamente, es de suma importancia definir los objetivos para poder acceder al préstamo más eficiente.

  • Al ser una contraprestación, el crédito tiene un valor que se paga. Aquí entra el tipo de interés define cuánto se pagará sobre el dinero prestado mientras dure la operación. Se establece en porcentaje. Siendo más el interés resulta más caro el préstamo. Pero esto debe analizarse con cuidado, porque combinado con los plazos puede ser un elemento más que juega a nuestro favor. Por otra parte, esto no es lo único que determina si el producto es barato o caro, pues también entran en consideración otros costos como comisiones o cancelaciones imprevistas.

  • Por último, la entidad financiera suele requerir un aval o garantía para otorgar el préstamo. Esto varía según se sea cliente previamente, las cuentas que se tengan para respaldar la operación u otro tipo de cuestiones. Esto está orientado a asegurar la devolución del préstamo.

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¿Cuál es el Origen de los Préstamos?

La vida en comunidad de las personas hace que sea necesario un código común al momento de intercambiar bienes y servicios. Esto ha sido así desde las primeras sociedades, por lo que ha habido diferentes maneras de hacerlo. Repasaremos los orígenes del préstamo y sus distintas metodologías.

Un primer precedente del crédito podría ser los préstamos de granos en lo que se llama “el mundo antiguo”. En la cultura fenicia, por ejemplo, se prestaban granos para continuar la siembra. Estamos hablando del año 2000 a.C.

Más cerca en el tiempo, los imperios griegos y romanos tenían formas más cercanas al préstamo tal como lo conocemos en la actualidad. La figura del prestamista ya estaba instalada, quienes hacían empréstitos, junto con otras actividades tales como aceptar depósitos y cambiar monedas. Guiados por hallazgos arqueológicos, también en sociedades asiáticas se encontraron evidencias de los préstamos monetarios.

En el caso específico de la sociedad romana, ya estaba instalado el concepto de interés. Si bien era una comunidad de vanguardia en lo que refiere a sus leyes, la tasa de interés no estaba regulada, por lo que era potestad del prestamista establecerla.

A fines del siglo XIV, Juan de Medici fundó su famoso banco. El Renacimiento italiano fue donde tomó forma la Banca, muy similar a como la conocemos hoy. Los poderosos de las ciudades del norte llevaron adelante sus propios emprendimientos, estableciendo las reglas a su paso. Como detalle particular, hacia el año 1100 surge el concepto de banquero (banchieri, en el original), por las personas que se sentaban en los bancos a hacer transacciones de este tipo.

Una vez establecida, la Banca empezó a extenderse. Así llegó a lugares como Ámsterdam (siglo XVI) y Londres (siglo XVII), donde se produjeron numerosas innovaciones. En cada lugar, hay infinidad de anécdotas. En España, por ejemplo, grandes banqueros y prestamistas llegaron a tener una fortuna incalculable. Algunos fueron miembros de la Compañía de Jesús, siendo el catolicismo la principal religión allí. La paradoja se da en que en siglos anteriores, los miembros de la religión cristiana estaban en contra de la usura y los préstamos con interés. Las religiones están muy ligadas a la historia bancaria. Tanto judíos como cristianos tienen su propio desarrollo en este ámbito, en donde realizaron aportes.

La historia del crédito es, de alguna manera, la historia de la humanidad y las sociedades modernas. En cada momento histórico se han producido cambios que han afectado directamente la forma de hacer negocios. El pago diferido es, sin dudas, una de las razones por las cuales se han producido los mayores crecimientos económicos de la historia.

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Cómo y Cuándo se crearon los Cheques

El cheque es un instrumento financiero conocido por la mayoría de las personas. Es una herramienta que permite realizar pagos sin utilizar efectivo, establecer pagos a mediano plazo y otras tantas otras cosas. Es mundialmente utilizado y con una nueva variante virtual, los Echeqs, parece tener salud para largo rato.

Pero, ¿cómo nació este medio de pago?

Primero debe decirse que, como muchos elementos desarrollados a través de los años (siglos), no hay un consenso que permita establecer una fecha precisa de creación. Algunos sitúan los predecesores del cheque en las antiguas civilizaciones griegas y en el Imperio Romano. No obstante, se pueden identificar tres momentos precisos que fueron fundamentales para la evolución del cheque para llegar a su estado tal como la conocemos hoy.

Muchos afirman que el origen del cheque está en Italia, circa 1300. Por esos años, algunas entidades bancarias emitían certificados de depósito. Esos documentos se podían transferir y podían agilizar los retiros. Los banqueros los utilizaban para acreditar los depósitos.

Otros hablan del año 1577, cuando el banquero que representaba a la Reina Isabel fue a Amberes para estudiar la legitimidad de un instrumento de pago. Sir Thomas Gresham analizó este medio de pago en los Países Bajos, pudiendo ser perfectamente un antecedente del cheque moderno. También en el siglo XVI, banqueros holandeses resguardaban los capitales de los comerciantes y ofrecían la posibilidad de emitir órdenes de pago a terceros, siendo una referencia bastante aproximada a lo que hoy se conoce como cheque.

Por último, muchos aseguran que el predecesor definitivo del cheque son los documentos denominados Cash-Notes (o simplemente Notes). Surgieron en Inglaterra, a mediados del siglo XVIII, y eran, básicamente, órdenes al portador. Luego, llegando al siglo XIX, los bancos (quienes obviamente no podían emitir billetes), utilizaron el recurso como medio de pago. La explosión del cheque se puede ubicar en Estados Unidos, en las décadas del 60 y 70, cuando creció exponencialmente.

La legalización del cheque llegaría en el año 1852, y el lugar sería Inglaterra. Luego, en Francia se regula el cheque como institución (año 1865). Fueron muchos los países que copiaron esta práctica, como Italia, México, Bélgica y Perú.

En Argentina, su regulación tal como la conocemos ahora llegaría 1995 y 1997, bajo las disposiciones dictadas por el Banco Central de la República Argentina. Desde sus inicios, donde era enteramente manuscrito hasta la actualidad donde puede ser enteramente virtual, el cheque se ha instalado como un instrumento de suma utilidad por sus características, especialmente en el mundo empresarial.

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Cómo Cobrar un Cheque: Paso a Paso

El cheque es una de las herramientas más utilizadas para pagos y cobros en el mundo empresarial. Este instrumento (y su contraparte virtual, el Echeq) tiene muchas utilidades y su operatoria es relativamente sencilla…Cuando ya lo has hecho en algún momento. Si no es tu caso, aquí vamos a explicar paso por paso cómo cobrar un cheque.

Por no dejar nada sin aclarar, vamos a empezar por lo obvio: te pagan con un cheque. A partir de ahí, tienes que realizar ciertos pasos para convertirlo de un papel con una firma a dinero en efectivo.

Antes que nada, asegúrate de que el cheque cumpla con todos los requisitos para ser válido. Este no puede tener ningún error en sus datos de confección, como ser en el nombre de quien lo firma o en el monto. Esas son las equivocaciones más básicas, pero hay otras algo más ocultas, como que debe figurar el nombre del banco emisor e incluso la palabra “cheque” en alguna parte del documento. Chequea cada una de estas cosas para asegurarte de que tienes un documento que podrás cobrar.

En caso de ver dos barras en el cheque, estás en presencia de un cheque “cruzado”. Esto quiere decir que no puede ser cobrado en efectivo inmediatamente, sino que debe ser depositado en una cuenta. En este caso, deberás acercarte a la entidad bancaria que figura en el cheque y pedir que te asistan.

En caso de ser un cheque al portador, debes ser muy cuidadoso. Si lo pierdes, cualquiera puede cobrar ese dinero, dado que significa que quien lo tenga, tiene propiedad sobre él. Si el cheque en cambio es nominativo, en la parte de atrás del documento tienen que figurar tu nombre, tu firma y tu DNI. De esta manera, tú sólo podrás ser el beneficiario.

Si todas estas cuestiones te suenan anticuadas, es porque lo son. Si lo prefieres, puedes modernizarte un poco: hoy en día, es posible cobrar cheques en cajeros y también a través de alguna app en tu celular.

También, como vimos en entradas anteriores, hay instituciones que te entregarán dinero a cambio del cheque, en caso de que este no esté disponible aún para cobrar. Por supuesto, por ello te cobrarán una comisión.

En caso de que seas desordenado con los tiempos, debes saber que hay plazos para cobrar un cheque. Debes estar al tanto de esto, dado que dependiendo del lugar en el mundo en que te encuentres, los plazos varían. En general, el plazo para cobro o depósito es de 30 días a partir de la fecha de pago enunciada.

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Cómo se puede cambiar un Cheque

En el ámbito de una empresa, y sobre todo en las pymes, o también en el ámbito personal, surgen gastos inesperados que requieren su solución urgente. Y en algunos de esos casos, se cuenta con el dinero, pero está en cheques que quizá se cobren en días o meses. En lugar de no poder solucionar el problema o recurrir a préstamos desesperados, se puede optar por convertir esos instrumentos en efectivo.

La herramienta a la que hacemos mención es la cesión de cheques. También conocida como descuento, esta acción permite adquirir liquidez a cambio del cheque. En el proceso se produce un descuento, a modo de costo. Este procedimiento lo realizan bancos e instituciones financieras.

Esta metodología sirve para obtener liquidez frente a gastos extraordinarios, desfase entre pagos y cobros, o cualquier otra situación que requiera fondos inmediatamente. Este es un tipo de financiamiento que permite transformar a los cheques de pago diferido en fondos acreditados en el acto, sin necesidad de esperar a la fecha establecida para el cobro.

Por supuesto, este tipo de herramientas implican costos: tanto la operatoria como la espera entre la fecha de cobro del cheque y la de cesión implican gastos de parte de quien lo toma.

Los costos se descuentan en el momento en que se entregan los fondos. Habitualmente, antes de la operación se pueden hacer simulaciones financieras para dejar establecidos los detalles de la operación, con sus costos o intereses.

Esta es una opción muy utilizada por las pymes. De hecho, algunos establecimientos ofrecen una línea crediticia destinada a la cesión de cheques. Esta operatoria tiene restricciones, como los montos parciales de cada operación y los montos totales. Conforme se utiliza la cesión de cheques, se va consumiendo el crédito disponible. Cuando llega el momento de cobrar los cheques y se cobran efectivamente, el crédito se recupera, actualizándose.

En muchos de los casos, las características de este tipo de procedimientos son comunes: los cheques deben ser locales, de pago diferido, con un máximo relativo a los 120 días, el monto debe estar dentro de la línea crediticia disponible. Por último, quien cedió el cheque deberá abonar el importe si llegada la fecha de cobro quien lo labró no contara fondos disponibles. En caso de que se trate de un cheque no a la orden, sólo el portador puede hacer la cesión, estando su nombre determinado en el cheque. En cambio, si un cheque está cruzado no impide su cesión.

Este procedimiento, como tantos otros, puede hacerse de manera online en muchos casos. Muchas veces, la acreditación es inmediata.

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Cómo Comprobar el Estado de un Echeq

En entradas anteriores, hemos contado cómo la tecnología hizo su desembarco en todos los ámbitos, llegando finalmente al mundo de las finanzas. Esto ha repercutido en muchos beneficios: reducción de tiempos operativos, reducción de costos y facilidades para el usuario. Uno de los instrumentos que más se ha beneficiado con estas innovaciones es el cheque, hasta llegar a su evolución: el Echeq.

En cuanto al funcionamiento, el Echeq tiene una metodología similar al cheque físico en sus aspectos principales, como ser los endosos, tipos de pago o vencimientos. Su gran ventaja es circular únicamente por medios electrónicos, por lo que adquiere ventajas como seguridad, menor número de rechazos y operatoria más sencilla. Esto le permitió alcanzar un auge por motivos de la pandemia iniciada en el año 2020.

En cuanto a sus características particulares, cuando emitimos o recibimos un Echeq podemos ver en qué estado se encuentra, los cuales hacen referencia al status en que está en un momento determinado. Estos son: emitido, activo, depositado, anulado, rechazado, cobrado, caducado y vencido.

Un Echeq emitido es aquél que ya fue realizado y entregado, pero todavía no fue recibido o aceptado por el beneficiario. El Echeq activo es aquél que ya ha sido aceptado y se mantendrá en ese estado hasta el momento en que se deposita. Luego, tendrá un estado de depositado, siendo este cuando se ha llegado a la fecha de pago y el beneficiario lo depositó.

Una instancia previa es el de anulado: el librado anula el Echeq antes de que el beneficiario pueda aceptarlo. Si no se anula y los procesos anteriores fueron correctos, se llega al estado de cobrado: se ha corrido el proceso de compensación, y se procedió al débito de los fondos de la cuenta del librado del Echeq, acreditándose en la cuenta que posee el beneficiario.

Similar a la situación del cheque físico, un Echeq se encuentra en estado vencido luego de que pasen treinta días de la fecha de pago y el beneficiario no haya hecho el depósito correspondiente. Si esto sucede, el banco a cargo de la emisión informará el cambio de estado al repositorio, y pasará a estado caducado.

El último estado es el de rechazado, habiendo una lista de motivos de rechazo. Los mismos los indica la normativa vigente del Banco Central de la República Argentina. Se pueden encontrar en la Ley de Cheques y OPASI 2.

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Cómo Funciona el Financiamiento con Echeqs

En la actualidad, las pymes o emprendedores con necesidades de financiación encuentran una alternativa muy interesante en el mercado de capitales. Y una de las herramientas que más se destacan es el Echeq o cheque electrónico.

El Echeq es de los principales instrumentos que utilizan las pymes para financiarse, junto con el pagaré digital y la factura de crédito electrónica. El descuento de cheques es ampliamente mayoritario (95%) en el financiamiento de las pymes. Una de sus facilidades es que puede ser recibido (como parte de pago por clientes) o propio, y tiene un año de plazo.

En cuanto a las necesidades que puede cubrir, las funciones en el mercado de capitales no varían de un cheque físico a uno electrónico. Pero dado que las plataformas y apps se han convertido en los instrumentos de preferencia por su velocidad y bajo costo, el echeq es el más elegido.

Las utilidades son variadas: las pymes pueden generar capital de trabajo, conseguir financiamiento para el pago de servicios o sueldos, obtener insumos o la compra de bienes, entre otras cosas.

Para financiarse con un echeq se debe establecer tanto la cantidad de dinero necesaria, como el repago necesario. Luego, se establece contacto con una institución que otorgue avales sobre instrumentos de Pymes (como la SGR u otro agente de Liquidación y Compensación), los cuales venden los instrumentos en el mercado, de acuerdo a las necesidades del cliente. A partir de allí, las entidades recomiendan sobre posibilidades de inversión y dan información sobre el mercado y las tasas en ese momento determinado.

Para acceder a un ALYC, se puede informar en el MAV de los agentes autorizados. En el caso de utilizar una SGR, se simplifica el financiamiento, haciéndolo más expeditivo. Aunque es cierto que tiene costos. Pero las facilidades son muchas: incluso se aprueban financiamientos únicamente con compromiso de pago. Cuando se realizan los pasos correspondientes, hay que registrarse en la plataforma online de la Caja de Valores (EPYME). Esta entidad es la Central Depositaria del Grupo BYMA), donde se encuentran los instrumentos del mercado de capitales.

La gestión consiste en acceder a la plataforma, registrar los datos de la compañía y ya se puede empezar a financiarse en el mercado. La plataforma está desarrollada con tecnología moderna, que le agrega seguridad, siendo el nexo que permite registrar los Echeqs al ALYC. También permite generar pagarés digitales.

Luego de estos pasos, es necesario acceder al ID del Echeq para poder financiarse con él. Si la pyme es emisor y beneficiario al mismo tiempo, primero debe generarlo. En caso de ser originalmente de un tercero, antes debe ser aceptado.

Con el ID, se ingresa el Echeq al ALYC o se lo envía a su SGR. A partir de ahí, se ocupa la entidad correspondiente. En ese momento, el ALYC hace una oferta y recibe una oferta de compra conveniente. Al concretarse la operación, sencillamente lo vende. Eso culmina entregando el instrumento al comprador y el dinero al vendedor.

El proceso en general demora 24 horas o a veces menos.

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Cómo obtener un Crédito sin acudir al Banco

Las opciones para obtener un préstamo cada vez son más. Los bancos ya no son la primera opción para obtener financiación. Otros establecimientos y la aparición de Internet en escena hicieron que las opciones sean mucho más amplias. Como contrapartida, a veces es más difícil seleccionar la oferta correcta.

Uno siempre puede hacer sus propias investigaciones o incluso pedir a asesores financieros que lo guíen en el proceso, estableciendo ventajas y desventajas en cada uno de los casos. Muchas veces, las opciones no bancarias permiten acceder con menos requisitos y en algunos casos completar solicitudes de manera online íntegramente.

Los requisitos son el primer factor a tener en cuenta. Las opciones extrabancarias son habitualmente más flexibles, pero de todas formas hay que comprobar que son requisitos pasibles de ser cumplimentados. Luego, lo más común es analizar la tasa de interés, es decir, ver cuánto dinero hay que devolver y con qué intereses.

En algunos casos con algún simulador, siempre es necesario ver qué monto se va a recibir, de que importes son las cuotas a pagar y cuándo finalizarán los pagos. Este punto es clave, dado que uno debe estar seguro de poder enfrentar los pagos. En caso contrario, el servicio se verá encarecido por los intereses punitorios.

La asesoría financiera permitirá ver si se cuenta con los requisitos y ayudará con los parámetros del préstamo. Los principales son dos: el dinero a solicitar y los ingresos mensuales.

Muchas veces, las entidades bancarias tienen créditos a los cuales son más difíciles de acceder, por lo que las personas recurren a entidades que tienen condiciones más ventajosas a la hora de hacerse con el préstamo. En algunos casos, incluso figurar en el Veraz no es un problema.

En casi todos los casos, los requisitos comunes son ser mayor de edad, de residencia en el país, contar con documento identificatorio y algún método de contacto. En créditos elevados, probablemente se solicite antigüedad laboral o comprobantes de ingresos.

Como se ha visto en artículos anteriores, se debe chequear el Costo Financiero Total, para evaluar lo que saldrá el financiamiento. Como así también, considerar el plazo en el que tendrá vigencia la utilidad a la cual destinamos ese recurso.

Fuera de los bancos, las autorizaciones suelen ser más rápidas, mientras que en instituciones bancarias puede demorar muchos días. A esta incomodidad se suman los trámites, la presencialidad en sucursales específicas, entre otras. En caso en los que hay más flexibilidad, no es necesario informar el destino del préstamo. En muchos casos se pueden obtener préstamos con cheques, a sola firma, y con recibo de sueldo.

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Por qué son Importantes los Créditos en la Economía?

Como hemos visto en entregas anteriores, un crédito es un instrumento financiero al que puede acceder una persona o entidad solicitando una cantidad de dinero. Al solicitante se lo denomina deudor, y se compromete a devolver, a la persona o entidad que haya otorgado el crédito, las cantidades solicitadas más los costos e intereses. Estas cuestiones junto con otras como los plazos, se establecen de antemano, y generalmente incluyen la firma de un contrato.

En el contexto actual, casi ninguna empresa, pyme o autónomo puede llevar adelante su negocio sin precisar, en algún momento, un crédito. Es una herramienta de suma utilidad ya que facilita liquidez instantánea, pudiendo hacer frente a inversiones, pagos de obligaciones, consolidación de deuda, etc. La mayoría de las entidades financieras que otorgan créditos tienen por costumbre exigir un mínimo de liquidez por parte del deudor, orientado a tener seguridades a la hora del cobro, y evitar situaciones incómodas a la hora de enfrentar los pagos acordados.

En el contexto macroeconómico de un país, el crédito aporta confianza en su sistema financiero. No sólo es una ayuda para el ámbito empresarial, sino que sostiene el tejido industrial. Como valor agregado, si la vida crediticia es saludable, funciona también como una invitación para que se acerquen empresas extranjeras a invertir en el país.

En el panorama mundial de crisis (común a la mayoría de los países), las entidades financieras no están otorgando demasiados créditos. Pero es una tendencia que parece estar cambiando debido a que esta postura está repercutiendo negativamente en los balances de las propias entidades.

Está claro que, en el caso de los bancos por citar un ejemplo, el acto de otorgar un crédito implica también verse beneficiado por el pago de intereses. Si bien la morosidad es un factor intrínseco del crédito y es tenido en cuenta, se asume un porcentaje en las actividades generales del banco. En el plano general, es menos lo que se pierde por la eventual morosidad que el beneficio obtenido por los créditos.

Si las condiciones son las adecuadas, tanto el solicitante como el que otorga un crédito, se ven beneficiados. Y como hemos mencionado, es saludable también para la economía de un país. Esta herramienta financiera es crucial para que el país tenga solvencia, de apoyo social (clave para para mantener un gobierno y dar estabilidad) y beneficie la capacidad empresarial.

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Instrumentos de Deuda Pública

Los instrumentos de deuda son una gama de herramientas a través de las cuales una empresa, institución o similar obtiene financiamiento. Para ello, la entidad emite un instrumento de deuda adquirido por el comprador, financiando así a la entidad. A cambio, la entidad se compromete, al tratarse de una obligación financiera, a devolver la cantidad prestada en un plazo determinado. Para ello, también se pacta un reembolso, que será pagado al acreedor a cambio del servicio.

Las letras, los bonos y los pagarés son los instrumentos de deuda más conocidos popularmente. Ellas se negocian en los mercados financieros. De esta manera, en función de la actuación de los compradores, la titularidad puede ir alternándose.

En otras ocasiones hemos hablado de los diferentes tipos de deuda pública en los que podemos invertir. Siguiendo esta línea, comentaremos los tipos de deuda pública emitida por el Estado. Entre otros, existen como deuda pública Letras del Tesoro y los bonos del gobierno. La mayor diferencia entre estos activos para el inversor minorista es la diferencia en el monto y la duración de su inversión.

La Letra del Tesoro es un activo emitido por el Tesoro del Estado y tiene un vencimiento inferior a dieciocho meses. Se emiten habitualmente a seis y doce meses, por lo que son un activo muy seguro para invertir a corto y medio plazo. Cualquier tipo de ahorro, por ejemplo, puede invertirse en Letras en lugar de quedar sin utilizarse, alcanzando una ganancia a corto plazo.

Hay varias formas de adquirir esta clase de activos, entre las que se encuentran comprar en el mercado primario (emitido por el estado) y en el mercado secundario (comprando el activo a alguien que ya lo posee).

Los Bonos del Estado suelen emitirse con plazos de tres a cinco años, por lo que se consideran una inversión de mediano o largo plazo. Se caracterizan por tener una forma de pago de los intereses muy específica, por lo que se emiten declarando la utilidad a otorgar. Habitualmente son lanzados mensualmente y también se pueden comprar en mercados secundarios.

Este tipo de deuda se amortiza mediante el pago de "cupones", la generación de intereses suele producirse anualmente. El nombre de la nota proviene del hecho de que en el pasado, la deuda se emitía en papel y tenía una fecha de vencimiento. Estos cupones han sido separados del instrumento de deuda y cobrados, de hecho, sirven incluso como cambio. La ventaja de este sistema es que el pago se recibe periódicamente, sin esperar al vencimiento.

También existen Obligaciones del Estado, similares a los bonos, que se emiten a diez, quince o treinta años, por lo que son la inversión más a largo plazo.

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Cómo Calificar para un Crédito Personal

El préstamo es un instrumento que se utiliza en diversas maneras para ayudar en las finanzas. Su utilidad es múltiple, y puede ir desde hacer una compra hasta invertir o consolidar deudas. Acceder a un crédito personal puede tener sus secretos y acá te contamos algunos de ellos. Es momentos de necesidad, ya sea por acercarse el vencimiento de una deuda o la necesidad de una inversión, se consideran distintos instrumentos financieros. El préstamo personal es uno de ellos.

Como ya se ha dicho en este espacio, antes de acceder a un préstamo personal (o a cualquier instrumento financiero dado el caso) es necesario analizar la situación personal (el motivo por el cual deseo obtener un préstamo, mi condición financiera, mis posibilidades de pago, etc.), el objetivo al cual lo voy a destinar y las características del instrumento financiero en sí. Esto se hace para sacar el máximo provecho y no verse envuelto en situaciones difíciles de sobrellevar en el futuro.

Son variados los requisitos que nos pueden requerir a la hora de solicitar un crédito personal. Algunos tienen que ver con la situación personal y otros con la situación económico-financiera de la persona que lo solicita. En primera medida, para todos los créditos se solicitará el Documento Nacional de Identidad. Para calificar para la mayoría de los préstamos personales, el solicitante debe ser mayor de edad y no superar una edad máxima que suele rondar los setenta y los ochenta años.

Luego, será necesaria una demostración de ingresos, independientemente de la situación laboral en la que se encuentre. Si la persona es autónomo o profesional independiente, se le podrá requerir los últimos pagos realizados y/o la constancia de inscripción. Si en cambio, el solicitante se encuentra en relación de dependencia, generalmente se solicitan los últimos tres recibos de sueldo. Adicionalmente, los bancos suelen pedir un servicio o impuesto a nombre del solicitante, que sea actual y que esté pago.

Por último, se procede a considerar su historial crediticio. Informes de historial financiero, como los que presenta el Banco Central, se considerarán para saber si el solicitante califica. A su vez, los ingresos mensuales serán determinantes: si son, en promedio, medios o altos, será más fácil la obtención de un crédito.

El Banco o entidad que otorgue el crédito analizará, finalmente, otros préstamos o servicios que pague por me el solicitante. De modo de cotejar y verificar si los ingresos son suficientes para afrontar todos los compromisos.

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Qué tener en cuenta al pedir un préstamo

Un préstamo puede ser una herramienta financiera de mucha utilidad. Los fines son por demás variados, y pueden ir desde consolidar deudas hasta realizar inversiones. Pero, ¿qué es lo que hay que considerar a la hora de solicitar un préstamo? Aquí mencionamos algunos de los factores que entran en juego.

En primer lugar, una obviedad: siempre es conveniente asesorarse. Ya sea por una fuente o varias, por una entidad financiera o alguna que no lo sea, es una buena decisión tener información de diferentes fuentes a la hora de tomar una decisión. De esta forma, se podrá tener una noción general del tema, así como de cuestiones particulares tales como el costo financiero total o los requisitos para el otorgamiento.

Una de las primeras cuestiones a resolver es el tipo de préstamo que se solicitará. Esta decisión en general depende de la finalidad que le vayamos a dar o de la necesidad que tengamos. No es necesario incurrir en gastos que no hacen al objetivo final del préstamo.

Luego, podemos pasar a la entidad que otorgará el crédito. Si uno ya es cliente (por ejemplo, por poseer una cuenta sueldo allí), probablemente goce de algunos beneficios extra, dado que los bancos siempre están en búsqueda de la fidelización de los clientes. Además, en estos casos es más fácil comprobar el nivel ingreso o patrimonio, por lo que la entidad asume menos riesgo al otorgar el crédito. Es por eso que resulta provechoso consultar por las facilidades que ofrece el propio banco antes de consultar en otras fuentes. Incluso, puede haber comodidades en el pago, como descuentos de la cuota mensual directos de la cuenta.

En artículos anteriores vimos la diferencia entre la Tasa Nominal Anual y el Costo Financiero Total. Este último es el que hay que analizar a la hora de obtener un préstamo, dado que incluye los gastos administrativos, las comisiones, seguro y la tasa de interés. Si bien en un principio puede ser más complejo de leer, es el que nos dará una pauta real de lo que costará el instrumento financiero.

Las tasas son otro elemento a considerar, conjuntamente con los plazos. Si bien no son una opción en todos los casos, las tasas fijas suelen ser más convenientes. En caso de plazos de cancelación largos, los intereses serán mayores, aún siendo la cuota menor.

Cuestiones secundarias como la precancelación se pueden considerar también. Quizá no sea tan determinante como lo descrito arriba, pero suman información a la hora de tomar una decisión.

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Tasa de Interés Fija Vs Tasa de Interés Variable

Los productos financieros, sean préstamos personales, créditos hipotecarios u otros, tienen sus características particulares, siendo una de las más importantes la tasa de interés que se le aplicará. Aquí podemos diferenciar dos grandes grupos: la tasa variable y la tasa fija.

Podemos describir brevemente cada una de ellas: la tasa fija hace referencia a un interés sin cambio en el crédito mientras dure el préstamo. Esto se dará si se cumplen determinadas pautas, como ser que no se modifiquen las condiciones del crédito o que los pagos se realicen en tiempo y forma. La tasa variable, en cambio, es incluida en tipos de financiamiento en los que los importes a pagar pueden cambiar, dependiendo de las variaciones en el mercado (esto puede ser tanto a la alza como a la baja).

Es obvio decir que el factor tiempo es crucial en este tipo de operaciones. Si el prestatario trabajara con una tasa fija en un préstamo a largo plazo, estaría más a resguardo que si lo hiciera con una tasa variable. Es consejo de los especialistas trabajar con tasas variables cuando los créditos son a corto plazo, y por el contrario, con tasas fijas cuando son a largo plazo (como sería la situación de los créditos hipotecarios, por ejemplo).

Esto se explica dado que, si bien la tasa fija es más alta, no conlleva los riesgos que suponen las fluctuaciones de la economía. Es decir, en caso de que las tasas de interés suban, el contratante estará a resguardo. Por supuesto, como contrapartida si las tasas de interés bajan, no alcanzará a ser beneficiado por estas nuevas condiciones.

También podemos relacionar las condiciones del contratante directamente con las tasas. Elegirá préstamos asociados a tasas variables una empresa (o persona) que tenga ingresos que vayan de la mano con determinadas condiciones, y por tanto puedan variar. En cambio, quienes tengan ingresos fijos (en su totalidad o en su mayoría), pretenderá también tener tasas fijas en sus préstamos.

Para los recién iniciados, las tasas de interés fijo tienden a ser más sencillas de comprender. Las tasas variables requieren entender los tiempos, qué tan pronto pueden subir y bajar, los límites que las comprenden y otras circunstancias. Es por eso que en general utilizan tasas variables aquellos con cierta experiencia en el tema.

En los últimos tiempos ha surgido una tasa de interés mixta, la cual está basada en la mezcla entre la fija y la variable. Los clientes negocian un lapso con la fija y otro con la variable. Aquí, el riesgo es más alto que el de la tasa fija, por lo que quizá su valor sea inferior.

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¿Qué es la Tasa Efectiva Anual (TEA)?

En el artículo anterior hicimos mención a las diferentes tasas que pueden tener los productos financieros, destacando su importancia. Para luego definir la Tasa Nominal Anual (TNA). Pero conforme desarrollamos sus características, nos encontramos con una tasa quizás más importante aún: la TEA. En este artículo nos explayaremos sobre ella.

Vimos que dentro de producto de inversión o de deuda se declara el TNA, siendo un índice útil para evaluarlo. Pero su mayor defecto es que no incluye la capitalización, es decir, no se ajusta al tiempo de paga, por lo que no es tan preciso. En la práctica, funciona como un cálculo de interés simple, de modo que se toma como referencia. Su utilidad es meramente comparativa y nos permite estimar tasas efectivas.

Así llegamos a la TEA: estas siglas responden a la Tasa Efectiva Anual. Es una medida más precisa de los intereses a pagar. Dado que la TNA no incluye la capitalización, la TEA (y su consecuente disparidad con la TNA) crece si la capitalización se da con más frecuencia.

Si bien la TNA es más fácil de leer y sirve para realizar comparaciones, en el rendimiento de un plazo fijo, por ejemplo, no servirá para comprenderlo en su totalidad, por lo que hay que considerar la TEA, dado que ella incluye la capitalización de los intereses.

La TEA es la tasa de interés que finalmente se gana o se paga en una inversión o cualquier otro producto financiero, dado que es el resultado de la capitalización de intereses dentro de un período determinado. También tiene otros nombres como tasa anual equivalente o tasa de interés efectiva.

Por ejemplo, en un plazo fijo, la TEA indicará el total que se obtendrá al cabo de un año, tomando en cuenta y en función de las renovaciones elegidas previamente: la TEA se verá modificada si en un plazo fijo durante un año renovamos mensualmente o semestralmente.

Si bien en primera instancia la lógica indica que la TEA capitalizada mensualmente será mayor que la semestral, también es cierto que los bancos, según el tipo de colocación que necesiten, aplican diferentes tasas a sus productos.

Por último, es necesario comprender la diferencia entre la TEA y el Costo Financiero Total (CFT). Si bien ambas tasas se expresan anualmente, no hacen referencia a lo mismo. La TEA es el costo del dinero, con sus capitalizaciones, en un año (intereses más el capital). El CFT incluye la TEA, pero también costos operativos y otros relacionados, como puede ser el seguro de vida.